Los padres de Samuel se marchan inesperadamente a un funeral a la otra punta del país y estarán fuera dos o tres semanas, así que deciden dejarlo en casa del tío Juan Domingo, un detective cuya agencia roza la bancarrota. La primera tarde reciben la visita de una desmpanante rubia que les ofrece una sustanciosa cantidad de dinero por averiguar el paradero de un hermano que ha desaparecido sin dejar rastro. Lo que ignoran el tío y el sobrino es que aquel caso va a ser mucho más complicado y peligroso de lo que a primera vista parece.