HISTORIAS ESTRAFALARIAS

Poesía
Álbum ilustrado
6 a 10 años
Ilustraciones de Blanca BK
Ed. Bruño
SINOPSIS:
Divertido poemario dedicado a 20 personajes extravagantes y curiosos: un pirata que bebe zumo de piña, un lobo vegetariano, un esqueleto que pierde su peroné mientras baila, un príncipe marrón que quiere ser azul, un hada que no sabe dónde ha guardado su varita mágica, un fantasma que se asusta de su sombra, una sirena que no sabe nadar, una vaca que quiere ser actriz y muchos más. Abre este libro y descubre personajes increíbles, divertidos y originales. ¡El mundo al revés!
ENLACES:
Reseña en Bichitos Lectores: https://www.instagram.com/p/CJ_VKv8lGMO/?igshid=kdkh5ngex5v9.
Página de Bruño: https://www.brunolibros.es/libro/albumes/historias-estrafalarias-9788469629284/
Blanka Bk: http://www.blancabk.es/http://www.blancabk.es/
EL FANTASMA CATALINO
En un monte oscuro había
un castillo tenebroso
y viejo donde vivía
un fantasma muy miedoso.
Se llamaba Catalino
y tenía dos mil años.
Parecía un langostino
envuelto en trapos y paños.
Las sombras le daban miedo,
terror lo desconocido,
y se le escapaba un pedo
cuando escuchaba algún ruido.
En las noches tormentosas
le entraba la pedorreta.
¡Hay que ver, qué extrañas cosas!
¡Qué fantasma tan cagueta!
EL HADA DESPISTADA
El hada María Relincho
perdió su varita mágica.
Y ahora pincha más que un pincho
porque la cosa es muy trágica.
Ha buscado en la oficina
de los objetos perdidos.
Y es capaz de ir a la China
o a los Estados Unidos.
Tiene pálida la cara,
sufre constantes mareos.
¡Maldita sea la vara
de conceder los deseos!
El médico le aconseja
tomarse un vaso de tila.
¡Si quieres llegar a vieja
deja la vara tranquila!
LA VACA PRESUMIDA
En una granja coqueta
vive una vaca feliz,
que ahora se ha puesto a dieta
porque quiere ser actriz.
Se pasea por el prado
como en una pasarela
y apenas prueba bocado
de alfalfa o de pimpinela.
Se llama Pantaleona
Su piel es blanca y marrón.
Es alegre y retozona
y mueve el rabo zumbón.
¡Qué vaca más presumida!
Como siga con la dieta
se va a quedar escurrida
igual que una rosquilleta.