EL DÍA QUE VISITÉ EL IES JOSÉ PLANES DE MURCIA

 

J. R. Barat

     El día 15 de marzo tuve la oportunidad de compartir con un grupo variopinto de docentes españoles una experiencia profesional inolvidable. Fui invitado a participar como escritor en el proyecto ARCE. Debía dar una charla sobre mis libros en el IES José Planes de Murcia. Confieso que acepté sin saber muy bien a lo que me enfrentaba porque no se me explicaron los pormenores del encuentro. Supuse que debía concentrar mi intervención en hablar sobre mis libros a alumnos de Educación Secundaria, llevado por la idea de que era un centro de estas características el que organizaba el evento

    Cuál fue mi sorpresa cuando me encontré con un numeroso grupo de profesores de distinta catalogación docente. A saber, había maestros de Educación Infantil y de Primaria, profesores de Secundaria, profesores de Educación de Adultos, maestros de Educación Especial. Los había de Murcia, de Barcelona, de Málaga, de Segovia, de Palma de Mallorca… Lógicamente, me quedé sorprendido, porque no me esperaba aquella enorme Torre de Babel docente.

      Sin embargo, y a pesar de aquella heterogeneidad académica y pedagógica, se respiraba un mismo aire: el de la pasión por la enseñanza. Pronto comprendí que todos aquellos maestros y profesores estaban hermanados por la misma vocación, y que ese afán les hacía hablar un mismo lenguaje. No importan la edad del alumno, ni las dificultades personales o familiares. No importan la extracción social ni las diferencias raciales de los discípulos. Lo único realmente importante es el amor que un profesional pone en su tarea diaria. Su alegría y su tenacidad.

     Animado, pues, por esa ilusión contagiosa, me puse a hablar de mis poemas, de mis piezas teatrales, de mis novelas, de mi pasión por la literatura y por la educación. Recité versos, leí relatos, canté romances, conté anécdotas y aporté ideas para trabajar en el aula, ya fuera con niños de cinco años o con ancianos de setenta. Cualquier edad es buena para leer, para aprender, para mejorar como alumno y como persona.

     Fue un día feliz en mi vida. Cuando me marché a mi casa, iba radiante. No por haber hablado de mis libros, sino por haber conocido a un buen número de profesionales de la enseñanza que todavía creen en lo que hacen. Docentes que están convencidos de la escuela es el mejor taller para confeccionar un futuro mejor. Ya lo dijo Pitágoras: “Educad a los niños de hoy para no castigar a los hombres de mañana”.

                   Juan Ramón Barat

                   Escritor independiente